Una vida sexual activa (parte 2)

Alcanzar una vida sexual activa es un objetivo de muchas personas. La vida de pareja, en ocasiones, se ve condicionada por un buen número de circunstancias que dificultan la convivencia. No hay lugar a dudas de que llevar una vida sexual activa mejora esta conviviencia.

En nuestro anterior entrada vimos cómo pueden afectar los abrazos de después del sexo en nuestras posibilidades de alcanzar una vida sexual activa. Pero, ¿qué pasa si no te gustan los abrazos después? A pesar de lo beneficioso que puede ser acurrucarse después del sexo para la satisfacción y el deseo de la relación, no es algo que debas obligarte a hacer si no lo disfrutas.
Algunas personas buscan naturalmente la cercanía física, ya que es un importante marcador de validación. Nos sentimos vistos como escuchados cuando nuestra pareja o cónyuge nos abraza. Para otros, ese tipo de afecto puede sentirse pesado o incluso como una invasión de nuestra integridad o espacio. Especialmente para aquellos de nosotros que somos neurodivergentes, la cercanía física puede ser agotadora.
En lugar de llenarnos de energía, puede agotarla. Así como el consentimiento es crucial con respecto al sexo, lo mismo es cierto con respecto a la cercanía física en general. Y contarle a tu pareja cómo te sientes acerca de acurrucarte después del sexo ayuda a garantizar que ambos satisfagan sus necesidades.
Cuando busques nuevas formas de ponerse de humor, es importante determinar qué desea incluir en su ritual posterior al sexo. Si los abrazos lo hacen por ti, entonces adelante. Pero si no, no te preocupes. Hay muchas otras formas de conectarse después del sexo y alcanzar una vida sexual activa. Incluidas cosas como compartir una comida o ver una serie de televisión juntos.
La forma en que te sientes acerca de tu relación y tu vida sexual se ve afectada por muchas cosas. Estos pueden ser; experiencias previas, su estado emocional actual y su placer durante los encuentros sexuales, por nombrar algunos. Una forma de aumentar el deseo y, al mismo tiempo, aumentar la satisfacción de la relación es acurrucarse después del sexo. La combinación del acto íntimo de abrazar y los neuroquímicos liberados puede marcar la diferencia entre querer tener sexo nuevamente y no sentirse tan molesto por ello.

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