El morbo de la ropa de abrigo para el sexo (parte 1)

Morbo

El morbo de la ropa de abrigo para el sexo es algo que puede ser extremo. El sexo es mucho más que un acto físico. También tiene que ver con las conexiones emocionales y mentales que tienes con tu pareja, así como con sus sentimientos hacia ti. La excitación puede provenir de muchos lugares diferentes, incluyendo el calor o el frío, por lo que es importante recordar que incluso si tu temperatura corporal ha bajado durante el sexo (y lo hará), ¡hay maneras de mantener las cosas calientes!

Entrar en calor con un par de calcetines calientes, o sentarse en el sofá con tu manta y rebeca favoritas es una forma excelente de empezar cualquier momento sensual. El morbo aparece en estas situaciones. El calor hace que la sangre fluya. Esto puede ayudarte a concentrarte en otras partes de tu cuerpo que puedes haber descuidado durante el tiempo frío. También puedes utilizar estos artículos para potenciar el sexo de otras maneras. Por ejemplo, colocando una pierna sobre la otra mientras estás tumbado. Si hace frío en el exterior pero en el interior hay mantas disponibles, ¡envuélvete con ellas!

Es importante no dejar que el calor se nos escape cuando estamos probando algo nuevo. Al fin y al cabo, podríamos acabar pasando horas dentro sin darnos cuenta de cuánto tiempo ha pasado porque estábamos demasiado concentrados en nuestra tarea. ¡Qué morbo!

La temperatura del cuerpo está regulada por el hipotálamo, situado en el cerebro. Cuando tenemos frío, nuestro cuerpo envía señales para retener el calor activando las glándulas sudoríparas y aumentando el metabolismo. Esto mantiene nuestro núcleo lo suficientemente caliente como para que no temblemos incontroladamente ni suframos hipotermia (un estado de temperatura corporal anormalmente baja).

Sin embargo, cuando tenemos demasiado calor o demasiado frío -como es habitual durante los meses de invierno-, el hipotálamo envía otra serie de señales para que nos refresquemos, desactivando algunos sistemas que se encargan de mantenernos calientes, como la sudoración y los escalofríos (e incluso la regulación de la frecuencia cardíaca). Si esto ocurre repetidamente a lo largo del tiempo (y sobre todo si ocurre de golpe), puede causar problemas que van desde espasmos musculares debidos al sobreesfuerzo hasta una deshidratación severa debida a niveles insuficientes de hidratación en todo el cuerpo; estas condiciones pueden llevar a la muerte si no se tratan inmediatamente.

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